Más Morena

Javier Hirschfeld


Más Morena es la historia de un juego de lenguajes, de un recorrido de ida y vuelta en torno a la figura de Julio Romero de Torres y la revisión del lenguaje contemporáneo de la fotografía y sus recursos.

2 de octubre – 12 de octubre 2015
Isla de Gorée, Dakar

Previamente en: Londres, Cambridge, Córdoba, Cáceres, Melilla, Málaga, Sevilla

 

La exposición que Javier Hirschfeld presenta bajo el título Más Morena en la Sala Barbadillo comenzó como un viaje de ida y vuelta entre las aguas del Mediterráneo y las del Atlántico, del puerto de Málaga al de la isla senegalesa de Gorée.

El proyecto comenzó con el comisariado de una exposición de artistas malagueños en la ciudad de Gorée bajo el título Málagorée por parte del propio Javier Hirschfeld. Su estancia en tierras africanas y el interés por la obra de Julio Romero de Torres derivado de la exposición Julio Romero de Torres: Entre el mito y la tradición en el Museo Carmen Thyssen de Málaga, le llevó a plantear una reinterpretación de la obra del artista cordobés a través de contextos y protagonistas senegaleses.

El viaje de Hirschfeld no deja de ser un viaje histórico, como el que a partir del siglo XV comenzaron portugueses, holandeses y franceses, en disputa por el litoral de África Occidental como lugar estratégico para la expansión de las colonias y con ellas del naciente capitalismo. Además, el destino, no es un destino cualquiera: nada menos que la isla de Gorée, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978, y lugar donde se situó el mercado de esclavos más importante para aprovisionar América, es decir, el origen de lo que Du Bois definió como el más extraordinario drama de los últimos mil años de la historia de la humanidad.

La exposición consta de diez fotografías en las que Hirschfeld muestra su doble formación como fotógrafo e historiador del arte. En estas fotografías el artista malagueño se apropia de la iconografía de Romero de Torres transformando sus paisajes y modelos y cuestionando con ello el significado de la obra del artista cordobés, proponiendo nuevas interpretaciones.

Entre las fotografías debemos destacar la figura de Machaquito que tanto nos recuerda a Ajitto, Derrick Cross o Charles Bowman, los modelos afroamericanos que Robert Mappelthorpe fotografió en los años ochenta. En Machaquito la figura del torero se transforma en la de un luchador senegalés, ambas figuras símbolo de la virilidad en sus contextos locales. De este modo, igual que Mappelthorpe establece un diálogo con el arte clásico, en particular con las esculturas de Miguel Ángel, Hirschfeld lo hace con el arte de Julio Romero de Torres. Nuestro Machaquito se yergue como vencedor de la lucha, con un pie en la arena y otro en la piedra, y con un edificio colonial de fondo, lo que supone una metáfora del Senegal colonial, en ruinas, y el Senegal actual, fuerte, robusto y luchador. […]

A pesar de la referencia a Machaquito, la gran mayoría de las fotografías están protagonizadas por mujeres. Así podemos contemplar a Mm Choi, retratada como La chiquita piconera. En este caso, la joven senegalesa no tiene carbón a sus pies sino churrai, el incienso que las mujeres de Senegal emplean para que la casa huela bien y mantener al marido contento en una sociedad en la que la poligamia sigue arraigada. El ofrecimiento de su cuerpo como modo para ganar algo de dinero en el caso de la piconera de Romero de Torres desaparece en la fotografía de Hirschfeld, donde la mirada y la pose de Mm Choi transmiten una serenidad subrayada por el excelente tratamiento de la luz.

La obra del fotógrafo malagueño, como bien señala el título de la exposición, está atravesada por el interés hacia la mujer negra, de la que Senghor también habló en sus poemas. […]

Y es que la mujer africana ha sido durante siglos la memoria del pueblo, la encargada de transmitir a los niños las viejas historias. Sin embargo, hoy en día la realidad de muchas de
estas mujeres es bien distinta, ya que están sometidas a matrimonios forzados a edad temprana, violencia de género, violaciones, amputación de genitales, etc. Decía Malcolm X, defensor de los derechos de los afroamericanos, que la persona menos respetada en América era la mujer negra. Por eso, el trabajo de Hirschfeld no es sólo un ejercicio de apropiación de la obra de otro artista, sino un acto de dignificación de la mujer senegalesa, no desde el idealismo sino desde la realidad de un país y unas mujeres atravesadas por las demandas tradicionales de la cultura local y las de herencia colonial. Por ello, no es casual que la obra de Hirschfeld haya sido premiada por la ONG SOS Racismo. […]

El modo en el que el fotógrafo malagueño sitúa a la mujer africana como protagonista de su obra supone darle la voz a los subalternos. Estas mujeres ocupan, siguiendo a Gayatri Spivak, el lugar de lo subalterno por su doble condición de mujer y sujeto colonial. Debemos tener en cuenta, como afirman la mayoría de los autores poscoloniales, que la teoría y práctica poscolonial debe enmarcarse en el hecho histórico del colonialismo europeo moderno. En este caso, la historia de la isla de Gorée, que durante tres siglos fue el principal mercado de esclavos para América, es fundamental para comprender el marco en el que se sitúa esta exposición. Para ello debemos tener en cuenta que en dicha isla se encuentra la Casa de los Esclavos, donde éstos eran expuestos y manipulados como animales para analizar y discutir su precio. La mayoría de las fotografías realizadas por Hirschfeld se ubican en el Relais de l’espadon, el edificio que durante años fue la residencia del embajador francés y que hoy en día es la sede de los bomberos de Goreé. En ese sentido, las fotografías del artista malagueño muestran la realidad de estos hombres y mujeres, en un espacio concreto a la vez que histórico y altamente simbólico.

Otra de las obras que llaman nuestra atención es La Fuensanta, con su mirada melancólica a través de la ventana, buscando ese horizonte atlántico que fue el destino de numerosas generaciones senegalesas. Resulta interesante observar cómo estas mujeres poco tienen que ver con el mito del colonialismo en el que África, y sus mujeres, pasaron a simbolizar las misteriosas fuerzas de la sexualidad femenina para los hombres europeos.

Javier Cuevas del Barrio – Universidad de Málaga

Crítica completa: http://www.uma.es/media/files/18._Exposiciones.pdf