Cartelería Polaca para cine español y francés


Una selección de carteles polacos de cine español y francés de la colección de Krzysztof Dydo, de la Galería de Póster de Croacia. El cartel diseñado para la muestra ha sido diseñado por uno de los maestros de la cartelería polaca, Andrzej Klimowski.

 

27 de marzo – 26 de abril de 2015
Alianza Francesa de Málaga

 

Las proximidades del diseño gráfico con el arte, con la metáfora, con la poesía y las artes plásticas son en la cartelería polaca un hecho, probado, histórico, un acontecimiento que pocos desconocen, que es fácil defender y se encuentra en el imaginario colectivo.

Esta muestra de cartelería polaca tiene dos aliados, el cine español y el francés. Producciones españolas, francesas o coproducciones de ambas industrias, unidas por el cuidado de un oficio, el del cartel, el de la representación artística y gráfica.

La cartelería polaca se asienta en herramientas y técnicas propias del lenguaje artístico, la intención es comunicar, el cartel sigue siendo el vehículo de la publicidad, pero en la concepción del cartel de cine polaco, este fin se arropa con la factura artística. El cartel convive así con la disciplina artística, acercando técnicas y elementos propios de su expresión. La serigrafía, la litografía o el grabado al servicio de la comunicación. Las galerías cinematográficas que exhiben sus películas, en Polonia, se convierten en un singular paseo por la representación artística.

La influencia soviética y las primeras vanguardias en el primer tercio del siglo XX hacen posible la nueva poética del poster de cine polaco. A esto hay que unirle un dato fundamental para el desarrollo de este concepto de cartel, el monopolio del cine en Polonia, como señala Jan Lenica, autor que encontramos en esta muestra, y uno de los protagonistas de la edad de oro del cartel polaco, el nacimiento de este tipo de poster fue posible bajo la coyuntura del monopolio estatal de la industria del cine y la publicidad, que se focalizó más en aspectos educacionales y el gusto del espectador, que en la demanda del diseño comercial. Lenica señala que el poster fue tratado como una forma de arte contemporáneo cercano al pueblo.

Los grandes estudios norteamericanos en los años dorados de Hollywood tenían mucho cuidado en cada detalle en la distribución de sus películas, pero en Polonia, ya que existía el monopolio cinematográfico controlado por el estado, eran los artistas polacos los encargados de interpretar las obras cinematográficas en la imagen del cartel, creándose así una identidad propia. Así se creó un industria singular, unida a la cinematográfica, y la Escuela Polaca del Cartel comienza su edad de oro.

Los artistas interpretaban obras y a la vez tenían que sufrir la censura comunista, con lo que se estableció un lenguaje propio basado en la corriente surrealista. La censura pasaba de ser un impedimento a un estímulo. Los artistas juegan con la metáfora y con todos los elementos del cartel como señales altamente significativas.

Así los diseñadores y artistas polacos que cultivaron este arte huían más de las cualidades propagandísticas del arte comunista y se centraron más en un lenguaje metafórico. Ganado la partida la metáfora visual frente a la descripción.

La Escuela Polaca tuvo su época dorada entre mediados de los años cincuenta y mediados de los sesenta, y desde 1989, cuando cayó el sistema de gobierno, llegó otro monopolio, el de los grandes estudios americanos, cuando la producción se detiene. No obstante, como la tradición está muy arraigada en la cultura polaca, estudiantes y artistas utilizan la factura del cartel para sus creaciones, sean utilizadas para la difusión cinematográfica o no, es el caso de una de las piezas que compone esta exposición, la obra de Slawa Harasymowicz, una interpretación de la película de Pedro Almodóvar La mala educación.
Esta muestra pretende hacer un recorrido por la esencia de la cartelería polaca, con una representación significativa de artistas y obras. Para ello contamos con piezas como las de los padres del cartel polaco Jan Lenica o Henryk Tomaszewski, o la representación minimalista tan influyente en el diseño gráfico conceptual de Wasileswski. En el cartel polaco se jugaba con el concepto, con la simbología y con la lectura entrelíneas, de ahí que en obras que presenta la muestra no aparezcan primeros planos de actores o referencias directas a la película. La idea esencial de los creadores es ir a la esencia misma del concepto que persigue la cinta que ilustra.

Otro de los grandes maestros de la cartelería polaca de los años setenta y ochenta es Andrzej Klimowski,  presente en la muestra y de alguna manera origen de esta exposición, ya que fue el conocimiento de su obra a través de su hijo, compañero mío cuando trabajábamos como editores fotográficos en la BBC, quien me despertó un gran interés por esta aventura que supone el disfrute de la cartelería polaca.

La magnífica colección de Krystoff Dydo, ha sido la fuente de esta muestra, gracias a su compromiso y entusiasmo por la tradición en la cartelería de su país, podemos disfrutar de una representación de obras y autores claves para entender la historia del cartel polaco y sus autores, fundamentales, imprescindibles, magníficos.

Javier Hirschfeld